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Jean-Michel Blanquer, ministro de educación francés, en su presentación en el CCK Crédito: Adrián Escándar

Los ministros y funcionarios de educación se dieron cita en Buenos Aires para la primera mesa de trabajo del G20. Jueves y viernes, los referentes discutieron sobre las habilidades que se requerirán en el futuro y sobre el financiamiento educativo para propiciar aquellos cambios.

Uno de los líderes más buscados fue Jean-Michel Blanquer, quien asumió la cartera educativa de Francia en mayo del año pasado. Desde entonces, lleva a cabo una profunda transformación en el sistema educativo francés, en decadencia en las últimas décadas.

Durante su estadía, Blanquer se reunió con el ministro de educación Alejandro Finocchiaro y brindaron una presentación a la prensa. "La educación va a tener cada vez más incidencia en el PBI de las naciones. Estas dos jornadas del Grupo de Trabajo de Educación fueron muy enriquecedoras. Tuvimos referentes en el mundo de la educación. Uno de ellos es Blanquer que está encabezando una reforma muy profunda en Francia", dijo Finocchiaro al introducir a su par.

El ministro de educacion de la Nación, Alejandro Finocchiaro, junto a su par francés

Blanquer tomó la palabra y señaló: "El G20 es una entidad muy importante para discutir sobre las grandes tendencias de la nueva sociedad, sobre cómo preparar a nuestros niños, cómo adaptar la educación a un mundo tecnológico, pero que debe ser también cada vez más humano. Es tiempo también de experimentación para medir los resultados de las políticas públicas y tocar temas importantes como la formación de los maestros, la igualdad entre mujeres y varones, la educación vocacional".

El ministro francés remarcó la importancia de aumentar la inversión educativa y presentó las reformas que llevan adelante en los tres niveles escolares:

Nivel inicial: Para Francia, los primeros años determinarán buena parte de lo que sucederá luego. Por ello, hace algunas semanas bajaron la edad obligatoria de la escuela de 6 a 3 años. "Se trata de brindarle a los niños todos los instrumentos que van a permitir su éxito en la vida escolar", dijo Blanquer. El foco está puesto en el lenguaje -la primera inquietud en el aprendizaje-, conceptos básicos de matemática y el respeto por el otro.

El ministro francés subrayó la necesidad de adaptar la enseñanza a los más chicos. Ofrecerlos elementos alternativos como juegos o música. A su vez, cuando asumió, propuso dividir las clases con solo 12 alumnos por aula en las zonas más desfavorecidas. Con ello, pretende compensar las desventajas de los niños más pobres. Esa reforma se está evaluando y habrá resultados en junio.

Con respecto a la incorporación de la tecnología, dijo que prefiere que los chicos no estén tanto en contacto con las pantallas, pero también expresó: "Estamos entrando a una nueva civilización caracterizada por la ciencia y la tecnología. La escuela debe ser el lugar de la racionalidad. Las computadoras pueden ser útiles pero usadas de buena manera".

Liceo profesional: en ese nivel, para los alumnos de 16 años, también apelan a una reforma que atienda dos revoluciones: la digital y la ecológica. La apuesta es desarrollar las competencias clave para el futuro del trabajo.

Según Blanquer, hay dos factores centrales en el éxito educativo: primero la formación de los maestros. Se trata de, por un lado, buscar la pedagogía más eficaz para trabajar las habilidades primordiales que son "escribir y contar". Por otro, brindar incentivos económicos a los docentes que den clases en las zonas más pobres. El segundo factor es trabajar en la buena relación entre los padres y la escuela. Piensa que debe existir confianza en toda la comunidad educativa sobre la institución.

"Soy un gran defensor del profesor en el mundo del mañana. Yo no creo que un robot lo vaya a reemplazar. El éxito depende de la relación entre el hombre y la máquina. De cómo logren convivir. Pero el docente seguirá siendo una figura central de la sociedad", dijo el ministro francés, quien también llevó a delinear "una estrategia global" para construir confianza, que también incluya a los sindicatos.

Bachillerato: en la última instancia escolar buscan "preparar al joven para sus estudios superiores". Por ello, optan por darle más libertad al alumno, que pueda elegir las disciplinas de su interés, siempre con el foco puesto en lenguaje escrito y oral. De hecho, sumaron una nueva evaluación en el bachillerato que consiste en una defensa oral ante un jurado.

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