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La tendencia global a que todos los dispositivos estén conectados a internet ha generado una suerte de maquinaria global de aprendizaje, y con la llegada de la “internet de las cosas”, la acumulación de información se acelera diariamente.

El avance tecnológico está modificando nuestro modo de vida y sin dudas va a cambiar las formas de producción. La evolución de sensores remotos y la posibilidad de obtener información de imágenes satelitales de alta resolución, así como imágenes provistas por vehículos aéreos no tripulados (drones) permiten realizar diagnósticos de cultivos tanto a escala predial como regional.

Dichas innovaciones también llegaron a la ganadería. Hace años que este rubro cuenta con sistemas para detectar el celo de las vacas mediante podómetros o collares con GPS. Los collares permiten diagnosticar enfermedades en bovinos de carne y leche, al detectar cambios en la temperatura corporal o suministrar la ración óptima que cada animal necesita.

La ganadería comienza a ser “inteligente”. La irrupción de los drones permite obtener imágenes de una elevada resolución espacial. Esta tecnología tiene la potencialidad de separar la interferencia de los arbustos y medir perfiles de altura con una elevada precisión. La integración de datos de varios dispositivos en red posibilita la generación de modelos más precisos e incluso diferenciados por sitio o ambiente.

En la Estación Experimental Agropecuaria Valle Inferior del INTA se trabaja desde mediados de 2017 en una plataforma para procesar esta información, generando reportes en tiempo real sobre la disponibilidad de forraje y la cantidad de días de pastoreo disponible en cada cuadro. El producto se denomina “Ganadería Inteligente” y fue desarrollado junto al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de Río Negro y Smartfield S.R.L. En este caso se suman información de drones, sensores de temperatura, precipitación y lecturas de imágenes satelitales. Actualmente se desarrolla una aguada controlada de manera remota con sensores que miden el nivel de agua y detectan fallas de funcionamiento. También se pueden incorporar al sistema balanzas automáticas, para observar situaciones anormales y disparar alertas de manejo, como la necesidad de iniciar una suplementación o cambiar de cuadro a los animales anticipadamente.

Otra tecnología que en el futuro puede tener aplicación en los campos ganaderos es la de los “Alambrados Virtuales” (Virtual Fencing), que mediante estímulos pueden controlar y modificar el comportamiento animal sin necesidad de elementos físicos que limiten el desplazamiento del ganado. En general, los estímulos utilizados son sonidos de alerta seguidos por un shock eléctrico de baja intensidad. Cuando los animales se acercan a la barrera o límite virtual preestablecido, un dispositivo colocado en un collar emite un estímulo sonoro de advertencia. Si el animal avanza desafiando la barrera recibe una descarga similar a la de un alambrado eléctrico.

Los alambrados virtuales permiten determinar en forma remota el momento en que los animales deberían desplazarse, aplicando un sistema rotativo casi a tiempo real.

Sin duda, estas innovaciones están penetrando los sistemas de producción agropecuaria y es factible que provean soluciones insospechadas a algunos de los problemas actuales. En el futuro, las empresas incorporen estos avances serán más competitivas ya que podrán reducir los costos de mano de obra, tomar decisiones basadas en información más precisa, anticiparse a eventos climáticos, problemas sanitarios y acceder a mercados que requieren certificación de procesos.

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