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Muy cerca de la ciudad, la zona rural roquense tiene mucho para ofrecer para pasar una tarde distinta y al aire libre.

En la chacra 249, a pasitos del Paseo del Bicentenario, más de treinta caballos mansos están dispuestos para salir a recorrer las márgenes del río Negro, cruzando alamedas y sauzales, entre caminos de tierra, islotes y huellas de animales.

No es necesario tener experiencia. Para los principiantes, se hace una pequeña clase en los corrales antes de salir, para habituarse al caballo. Lo mismo para los niños.

¿Qué incluye la cabalgata? Lo que los visitantes quieran hacer, mientras lo organicen con anticipación. “Hacemos un asadito en el río o lo comemos acá y después salimos”, cuenta Tomás Latorre, guía de Cabalgatas El Valletano.

Después de un rato, los jinetes desensillan el equipo de mate para descansar a la orilla del río, mientras los caballos pastan.

Cuenta Latorre que una linda opción para recorridos más largos es armar un campamento en el río. Y a no olvidar la guitarra, para disfrutar de un fin de semana de lo más campero.

El criadero

Muy cerca del autódromo local, el criadero artesanal de truchas arcoíris Paralelo 39° es uno de los atractivos del agroturismo roquense.

Recorrido por las piletas y la sala de elaboración, charla y video sobre el proceso de criado e inseminación y degustación de paté, escabeche y trucha ahumada son algunas de las propuestas de este circuito productivo familiar que incluye, también, una plantación de cerezas y un espacio donde se organiza un evento mensual con la trucha arcoíris como gran vedete y un chef de la región como invitado en la cocina. El evento, con cupo limitado y tarjetas a $ 550, incluye recepción, entrada, plato principal, postre, cafetería, agua saborizada y una copa de vino.

Néstor Vicenty guía el recorrido de 40 minutos por el criadero, donde se pueden apreciar las piletas divididas según la edad de la trucha. Incluso los visitantes más pequeños pueden darles de comer.

En esta época y hasta agosto, en el criadero se realiza la inseminación de los huevos de modo manual. “Acá reproducimos, engordamos y procesamos en la misma planta”, explica Vicenty. Se puede visitar todos los días desde las 16 y también pueden comprarse las truchas arcoíris frescas o los productos elaborados de manera artesanal en el lugar.

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