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Pese a megacepo y superávit, Pesce sumó pocas reservas

Por Alejandro Radonjic

 

Con buen tino, el presidente del BCRA, Miguel Angel Pesce, pretende acumular reservas. Sin embargo, hasta ahora, su éxito ha sido escaso. El día que asumió (10 de diciembre), las arcas de Reconquista 266 tenían US$ 43.788 millones y ayer cerraron en US$ 44.756 millones. El punto alto fueron los US$ 45.492 millones de mediados de enero. Desde entonces, saga del BP 21 y AF 20 mediante, comenzó el declive. Hoy, el BCRA tiene apenas US$ 934 millones más de “poder de fuego” que el 10-D. El número es más acuciante no sólo si se netean las reservas brutas (quedan poco más de US$ 11.000 millones) sino porque hay un megacepo, que no solo ajusta por cantidad sino por precio y porque el país tuvo en diciembre (y probablemente en enero también) un superávit comercial muy potente.

 

Con la canilla de los dólares voluntarios clausurada hasta nuevo aviso, y vencimientos en esa moneda por delante, el bajo crecimiento de las reservas acorta los grados de libertad de Martín Guzmán si, como todos creen, no logra cerrar un acuerdo con los acreedores antes del 31 de marzo, como se propuso. Si ese cronograma no se cumple y se agotan las reservas que tomó prestadas con las Letras Intransferibles, no quedará tanto tiempo más para evitar el desenlace que todos quieren evitar: el default.

 

“Al BCRA le cuesta contener las reservas internacionales, aspecto clave para los tiempos que corren, pues en un contexto de negociación de deuda, serán la única fuente que cuente el Tesoro para pagar los vencimientos de deuda. ¿Por qué no repuntan? Principalmente porque el BCRA no logra comprar divisas en el mercado cambiario: de comprar US$ 2.200 millones en noviembre, en diciembre redujo la compras a US$ 1.100 millones, en enero a US$ 780 y en lo que va de febrero pasó a vender cerca de US$ 500 millones. Si bien no contamos con información oficial (recién el jueves tendremos los datos de enero detallados) nuestra estimación apunta a una importante caída en la oferta de divisas en un contexto de importadores comprando y pagando deuda. Sin otra alternativa, al BCRA no le queda otra que dejar deslizar el tipo de cambio que, desde el 17 de enero, acumula un alza de 2,7%, casi 40% anualizado”, dice el economista Martín Polo (Mills Capital Markets).

 

El economista Fernando Marull había sugerido el fin de semana, en su tradicional reporte, que el BCRA debía comprar reservas para, precisamente, actuar de prestamista de última instancia ante un Tesoro que llegará extenuado a mayo, cuando deberá pagar, entre otros vencimientos, el AY24 (Bonar 24). Ayer, en diálogo con El Economista, dijo: “Porque al agro no le conviene liquidar porque el dólar está subiendo rápido y las tasas están bajando. El agro no oferta y la demanda está muy firme”, dijo Marull.

 

“Hace varios días que viene vendiendo dólares el BCRA”, advierte Alex Cardin desde Bull Market Brokers (BMB). “Y, de hecho, lo viene haciendo con subas del oficial, que todos los días avanza unos centavos”, agrega. Ayer, el mayorista terminó en $61,46 y ya avanza 1,8% en febrero. “Tenemos dos factores que influencian esto. Por un lado, la baja de tasas abrupta que llevo a cabo el BCRA y, segundo, ya es mitad de febrero, pasó la cosecha de trigo y baja el ritmo de liquidaciones de dólares (que el campo a su vez ya había adelantado desde octubre)”, dice Cardin y agrega que “hay que aguantar” hasta que llegue la cosecha gruesa…como casi siempre ocurre cuando faltan dólares. “Con tasas reales tan negativas y el dólar informal cercano al dólar solidario (y el financiero por encima) es compresible que los que puedan demandar US$ 200 al oficial lo hagan”, remata Cardin.

 

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