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Konstantin Luskotnikov, empresario y magnate.

Konstantin Loskutnikov es, básicamente, un hombre que encontró su fortuna. Nacido en Rusia, de 60 años, ex empresario chocolatero, Loskutnikov llegó al negocio de los cigarros por una suerte de nostalgia en medio de una crisis económica que atravesaba Europa a fines de los años 90. Establecido en Berlín, amante de fumar puros, viajó con un grupo de amigos a un resort en la República Dominicana, uno de los principales polos de producción tabacalera de alta calidad después de Cuba y uno de los mayores exportadores de cigarros finos. Allí, en el hotel, conoció a un torcedor, un experto hacedor de cigarros que le entregó un puro premium. Loskutnikov regresó a Berlín para crear su propia marca de cigarros, llamada Bossner.

Con el tiempo,el empresario ruso, extravagante en su estilo, siempre con un puro de su propia firma entre sus dientes, se convirtió en uno de los mayores jugadores del mercado alemán de tabacos finos. Su marca no solo se expande por toda Europa; llega también hasta humidores en China. No solo vende más de una docena de vitolas hechas con tabaco dominicano o nicaragüense: su operación incluye hasta un cognac francés con su propia firma. Loskutnikov, habitué de eventos de beneficencia con su usual saco sport y su barba desarreglada, hasta se hace llamar barón, un título nobiliario, el barón von Bossner.

Hoy, el barón von Bossner tiene cosas más graves de que preocuparse que de la vida fina de los placeres. En el cuarto piso de los tribunales de Comodoro Py, a casi 12 mil kilómetros de su oficina berlinesa en la calle Franklinstrasse, su nombre resuena en el expediente a cargo del juez federal Julián Ercolini, el fiscal Eduardo Taiano y la PROCUNAR que investiga la ruta y los nombres detrás de los 389 kilos de cocaína colombiana de alta pureza encontrados dentro de doce valijas guardadas en una dependencia de la embajada rusa en Buenos Aires en 2016.

La investigación llegó hasta Andrey Kovalchuk, conocido a lo largo de la causa como "el Señor K", empresario basado en Hamburgo y el aparente financista y principal nombre detrás de la droga, hoy prófugo con una alerta de difusión de Interpol sobre su cabeza emitida por la Justicia de Moscú. Kovalchuk llegó a Buenos Aires en octubre de 2017 en un avión privado, un vuelo a bordo de un Cessna que le habría costado más de 350 mil euros.

Kovalchuk fue seguido por cámaras de Gendarmería que lo fotografiaron frente al hotel Dorá, en donde ocupaba un habitación, en bares y restaurantes céntricos con el policía porteño Iván Blizniouk y el mecánico Alexander Chikalo, hoy detenidos como sus principales cómplices. Hasta intentó convencer a un diplomático de segunda línea en la embajada porteña, que no aceptó la propuesta. Kovalchuk le pidió autos oficiales para transportar la droga, supuestamente "cajas de cognac" hasta su avión privado.

Kovalchuk, el año pasado, en una entrevista en su propio canal de Youtube.

El teléfono de Blizniouk había sido intervenido por orden judicial luego de que se encontrara la cocaína 14 meses atrás junto a otros jugadores frecuentes en la embajada rusa. La voz y el número de Kovalchuk aparecieron en las llamadas poco después: las negociaciones entre ambos datan al menos desde enero del año pasado.

En sus charlas, el "Señor K" habla con frecuencia de "cigarros" y "cognac". No son términos de un código narco: Andrey Kovalchuk, según él mismo, fue o es un representante de la marca Bossner. Una llamada entre Blizniouk y Kovalchuk con fecha del 22 de mayo de 2017 consta en la causa. La ansiedad por mover las valijas era evidente. La conversación fue hecha enteramente en ruso. Sus contenidos fueron traducidos por miembros del Servicio Federal ruso en colaboración con la Justicia argentina.

Blizniouk: ¿Te referís a si necesito alguna carta de San Petersburgo?

Kovalchuk: No. Creo que no necesito, algo como confirmación y detalles. Pero me gustaría que "Kostia" participe allá también en alguna reunión separada para que podamos empujar este tema. Que haya una reunión separada con "Kostia", con vos.

El “señor K”: café porteño con el policía Blizniouk, octubre de 2017.

"Kostia" es un diminutivo muy común en Rusia para el nombre "Konstantin". En una charla del 7 octubre del año pasado, nueve días antes de su llegada a Buenos Aires, Kovalchuk le dice al policía Blizniouk que "acá Konstantin me estuvo preguntando si tenés contacto con ese…, cómo se llama, ese que tiene apellido armenio, los que estuvieron en el barco aquel día en San Petersburgo" y que "va a volar un avión, unos conocidos de Konstantin van a volar en su propio avión." Para los investigadores del caso, según confiaron fuentes dentro del expediente a Infobae, "Kostia" no es otro que Konstantin Loskutnikov, el hombre de los cigarros, el autoproclamado barón von Bossner.

Hay más. El pedido de indagatoria librado contra Blizniouk y Chikalo por el fiscal Taiano y el fiscal Diego Iglesias de la PROCUNAR apunta también que "paralelamente se corroboraron varias conversaciones" entre ambos rusos detenidos y que "Bossner" envía "regalos a sus jefes en un avión privado que se encuentra en Ezeiza."

Los vínculos llegan más alto todavía. El 14 de noviembre de 2017, menos de un mes antes de que partieran las valijas a Moscú en una entrega controlada por el Servicio Federal ruso con harina en su interior, "el señor K y Blizniouk coordinaron un encuentro con el objeto de que el primero de ellos salude a los directivos del Instituto Superior de Seguridad Pública de la Policía de la Ciudad" en nombre de la fundación benéfica que lleva el nombre de Bossner.

El magnate hasta habría enviado a comienzos del año pasado un obsequio a la Policía de la Ciudad, un cuadro. Blizniouk llegó, según la imputación judicial en su contra, a intentar usar un viaje de cadetes de la Policía porteña a Rusia para traficar las valijas. Las autoridades del Ministerio de Seguridad, al tanto de la investigación del juez Ercolini, se lo cancelaron.

Así, uno de los empresarios más coloridos del mercado europeo de puros se ve envuelto en un escándalo que involucra al cuerpo diplomático ruso, infiltrado con 389 kilos de cocaína para cortar y vender en el Mundial de este junio próximo, un lote valuado por autoridades argentinas en al menos 50 millones de euros. ¿Loskutnikov es el dueño real de la cocaína? ¿Kovalchuk era su emisario? ¿O el "señor K" operaba a sus espaldas y era solo un fanfarrón?

Lo cierto es que el fiscal Taiano y el juez Ercolini todavía no tomaron una decisión sobre qué harán con el magnate. Todavía no cuentan con información sobre si ingresó o no en algún momento a la Argentina. El caso, por el momento, está dividido en dos países: los detenidos en Rusia como el diplomático Ali Abyanov, el titular de las valijas, son investigados allí.

El barón von Bossner fue entrevistado por la cadena RTVD, de idioma ruso y basada en Berlín. Según medios europeos que citan el reportaje, Loskutnikov aseguró conocer al "señor K" y que se lo presentó "un coronel del Servicio Secreto ruso."

Kovalchuk, por su parte, ya rompió el silencio, generando una insólita polémica en su país. A pesar de estar prófugo y buscado por Interpol, Kovalchuk ya tiene un abogado, llamado Vladimir Zherevenkov.

El sitio Rosbalt publicó una pequeña entrevista con el "señor K." Lo que afirma es tan novelesco como el escándalo de la cocaína mismo. Aseguró que todo es "una provocación", que está buscando pruebas que lo exoneren y que las valijas "son suyas", que eran "ocho, no doce" y que tenían "alcohol y cigarros, comprados en junio de 2016", a pesar de que su llegada al país se registró tres meses después, que la droga fue "plantada".

Otras versiones apuntan a que todo fue "una jugada de los servicios de inteligencia estadounidenses" para desacreditar a Rusia y a su cuerpo diplomático.

Infobae se contactó esta mañana con las oficinas de Bossner, sin recibir respuesta.

La cara del “señor K” según el sitio ruso Rosbalt. Leer mas

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