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El ex presidente de la Cámara de Diputados Julián Domínguez (NA)

"Hay que instrumentar un espacio nuevo en el peronismo y yo quiero ser uno de los arquitectos de esa construcción", les dijo Julián Domínguez a sus colaboradores más cercanos una calurosa y serena tarde de enero. Fue una sentencia dictada con un tono calmo. Después, siguió una explicación liviana y correcta. "Hay que amalgamar las diferentes ideas y tener puntos en común. Yo tengo ganas de hacerlo", fueron las palabras que les soltó el ex presidente de la Cámara de Diputados del kirchnerismo. El circulo chico que lo rodea entendió su afirmación a la perfección y empezó a trabajar para darle volumen a la idea que daba vuelta por la cabeza del dirigente de Chacabuco desde hace poco más de dos meses.

Después de irse del Palacio Raggio, molesto por no ocupar el primer en las listas que llevarían a Florencio Randazzo como candidato a senador, Domínguez puso un pie afuera del pequeño e influyente micromundo de la política nacional. Bajó el perfil, se refugió en su familia y comenzó a prestarle mayor atención a su estudio de abogados. Fue allí, en el lugar donde los libros de Derecho duermen cada noche en la biblioteca, donde les contó a sus íntimos que estaba decidido a volver al ruedo. Es decir, a frecuentar las reuniones con dirigentes, los actos públicos y los encuentros con sindicalistas, lideres religiosos y amigos cosechados durante su carrera política.

El último fin de semana Domínguez estuvo reunido con Sergio Uñac y Gustavo Menéndez

El ex ministro de Agricultura quiere mostrarse como una alternativa para liderar el peronismo. Sobresalir en esta nueva construcción que en el espacio discuten desde los intendentes hasta los gobernadores, desde la ex presidente Cristina Kirchner hasta los legisladores que se amontonan bajo el paraguas del PJ. La decisión está tomada. Lo que sigue será levantar el perfil, incrementar los encuentros con dirigentes y hacer público un proyecto político. Serán 10 puntos que busquen la unidad de los diferentes sectores. Cuatro de ellos serán claves para poder acercar posiciones y edificar un frente amplio. Porque la intención de Domínguez, al igual que la que tienen muchos de los dirigentes más importantes del peronismo, es construir un frente que trascienda las barreras del partido y sea heterogéneo.

El objetivo es nuclear a los dos grupos más grandes que en la actualidad crecen en el seno del peronismo. Intentar ser un nexo para que el kirchnerismo y el peronismo federal se sienten en la misma mesa. En definitiva, cree que no es posible que el peronismo sea competitivo en el 2019 si los dos sectores arman fórmulas por separado, por eso buscará enaltecer su perfil dialoguista y ayudar a negociar consensos internos. "La idea es que en la acción política cada uno de los integrantes del Frente mantenga una identidad, pero que en la acción institucional y electoral, actúen en conjunto", le explicaron a Infobae desde el entorno de Domínguez.

Desendeudamiento, Producción industrial, Derechos humanos y Reforma Agraria son los cuatro puntos principales con los que el ex ministro del kirchnerismo intentará acortar las diferencias internas. Está convencido de que son ítems con los que se pueden generar acuerdos y trabajar una propuesta que genere interés en la sociedad. Además, sumaría un plan para generar nuevas cooperativas y cambiar su participación en el comercio exterior. La dirección que tomaron las políticas económicas del gobierno alejaron están perjudicando a la clase media. Así lo entiende Domínguez. Y en base a esa percepción considera que la posibilidad de que el peronismo crezca como una alternativa es mayor a la del año pasado.

El dirigente peronista de Chacabuco participó de un encuentro en San Juan

Hubo dos hechos que marcaron la decisión del ex precandidato a gobernador del PJ de iniciar un nuevo recorrido. El primero fue su participación en el "Encuentro de católicos con responsabilidades políticas al servicio de los pueblos latinoamericanos" que se desarrolló en diciembre último en Colombia. El evento tuvo el respaldo del papa Francisco y Domínguez asistió con Sergio Uñac (San Juan), uno de los gobernadores con los que tienen mayor relación. De allí regresó convencido de que tenía que reactivar su actividad política y que los preceptos del Sumo Pontífice tenían que ser el sostén de un proyecto nuevo. Con Uñac estuvo reunido el último fin de semana, en un nuevo encuentro de dirigentes que trabajan con la idea de unidad y en el que también estuvieron presentes Alberto Rodríguez Saá (San Luis) y el presidente del PJ Bonaerense, Gustavo Menéndez.

El segundo hecho fue una reunión con Cristina Kirchner en la que volvieron hablarse después de dos años de absoluto mutismo. Domínguez se había alejado de la ex jefe de Estado después de que ella hiciera público su respaldo a Aníbal Fernández en la interna peronista que debía arrojar un candidato a gobernador en Buenos Aires. El ex presidente de la Cámara baja pasó más de 24 meses alejado de la política, hasta que llegó a un acuerdo con Randazzo para conformar un frente para las elecciones 2017. La idea era generar una alternativa al kirchnerismo que diluya el poder de Cristina. Pero Domínguez se bajó del barco antes de que los argentinos eligieran. Abandonó el proyecto del ex ministro de Transporte, rompió la sociedad política y volvió a abrazarse a la soledad.

Domínguez se reunió con Cristina y dejó atrás las diferencias del pasado (Télam)

A la primera reunión con Cristina, que tuvo lugar antes de los comicios legislativos en la casa de un amigo común, le siguieron dos reuniones más en las que hablaron de política. En la primera limaron asperezas y se reprocharon las actitudes del pasado. En las siguientes se dieron cuenta de que tenían puntos en común sobre el futuro del peronismo. Ambos coinciden en que debe construirse un frente que contenga a otros partidos y que el peronismo solo no tiene un futuro prometedor. De esos encuentros se fue con la idea de que existe la posibilidad de atar ideas, sellar alianzas y converger bajo un mismo techo.

"Sin Cristina no se puede, con ella sola no alcanza", les repitió Domínguez a los primeros dirigentes con los que se juntó. Fue su forma de marcar una postura con respecto a como debe ser el proceso de reconstrucción del histórico partido. El nombre de la ex presidente fue la forma de representar la importancia del espacio que ella encabeza. Es decir, de aclararle a sus interlocutores que el kirchnerismo debe estar adentro del armado peronista de donde salga una fórmula presidencial en el 2019.

El proyecto que tiene en la cabeza Domínguez tiene una clara impronta religiosa. Está atravesado por el pensamiento social cristiano y la doctrina social de la Iglesia Católica, principios del peronismo más tradicional. Su vínculo personal con el Papa, con el que habla dos veces al año, lo ha llevado a seguir sus preceptos desde cuando era Arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires. En este tiempo de renovación peronista, el dirigente de Chacabuco pretende trabajar sobre cuatro postulados que Jorge Bergoglio destaca desde hace tiempo. Estos son: el tiempo es superior al espacio; la unidad prevalece sobre el conflicto; la realidad es más importante que la idea y el todo es superior a las partes.

Domínguez mantiene un buen vinculo con el papa Francisco

En lo que respecta al armado del nuevo frente, el ex ministro del kirchnerismo considera que debe tener un nombre que deje en el camino a las siglas del partido. El PJ, entiende, es un sello político que ya no tiene el crédito y la credibilidad que supo tener durante tantas décadas. La modernización del espacio está seguida de la creación de un nombre que brinde una nueva identidad. Como lo hizo Néstor Kirchner con el Frente para la Victoria y su esposa, catorce años después, con Unidad Ciudadana.

Julián Domínguez comenzará a recorrer el mismo camino que quieren transitar Florencio Randazzo, Juan Manuel Urtubey, Sergio Massa y Jorge Capitanich, entre otros dirigentes que quieren ocupar un lugar preporendante en el nuevo ciclo del peronismo. Reticente a las visiones extremas, pero claramente asentado en una posición opositora al gobierno de Mauricio Macri, el ex ministro levantará su perfil en el corto plazo y buscará convertirse en una opción de liderazgo dentro de un peronismo que hoy atraviesa una crisis de identidad absoluta.

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