Compartir

Paradojas suele ofrecer a menudo la política, y más aun, si se trata del devenir de un país como Argentina. Así sucedió una vez más esta semana.

La reforma en el mercado de capitales, una norma esperada desde hace tiempo por el sector Pyme, consensuada y trabajada intersectorialmente entre empresarios y políticos, se convirtió en Ley en la Cámara de Diputados, mientras precisamente el mercado de capitales, es donde se engendra el momento más crítico de la economía nacional desde hace muchos años.

La iniciativa contaba con media sanción del Senado desde el año pasado, y el trámite en Diputados había sido postergados sucesivamente. Finalmente no solo el sector Pyme podrá contar con una valiosa herramienta financiera para fondear el capital de trabajo, sino que se logrará una notable desregulación en el mercado de capitales, donde el sector público cede terreno al sector privado.

Las Pymes argentinas, representan el 50% de las ventas totales y generan el 70% del trabajo registrado. Sin embargo, al momento de buscar asistencia financiera en la banca privada los costos son altos y el acceso dificultoso.

La nueva norma, introduce entonces una serie de instrumentos que darán fluidez a los fondos y las operaciones, facilitarán el acceso al capital de trabajo, y significarán costos mucho más bajos.

Una de las novedades es la “factura de crédito electrónica mipyme”. Las mismas son transferibles y pueden negociarse como un documento de valor. En caso de no cancelarse el pago, se transforman en un valor ejecutable, que puede volver a negociarse o descontarse en el mercado de capitales.

Otros instrumentos valiosos que se crean, son el pagaré bursátil, los fondos de capital privado y los fondos de capital emprendedor, herramientas que facilitan el acceso a los fondos para la inversión, el inicio de un nuevo negocio, o la innovación.

Por último, las letras hipotecarias, son una novedad que no deja de generar polémica. El instrumento habilita a las entidades bancarias a descontar los créditos hipotecarios de su cartera en el mercado de capitales, lo que en teoría permitirá fortalecer el fondo disponible para ofrecer nuevos créditos.

“Con solo alcanzar el promedio regional, las empresas argentinas podrían disponer de u$s 70.000 millones en capital para invertir en sus proyectos”, se aventuró el diputado oficialista Eduardo Amadeo. La sentencia parece surreal, cuando el gobierno nacional apura sus pasos para solicitar un salvataje de u$s 30.000 millones al FMI.

Lo cierto, es que las herramientas legales para que las empresas se aventuren en el mercado financiero, finalmente existen. Los especialistas indican que el mercado de capitales argentino, representa apenas el 4% del PBI, mientras que el los países vecinos el ratio se multiplica cinco veces.

Leer mas

Comentarios

comentarios