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El ministro de Finanzas, Luis "Toto" Caputo realiza hoy una movida riesgosa. Saldrá a colocar nuevamente en los mercados deuda en pesos, como ya había hecho a principios de mes. La emisión de dos tos títulos a 2020 y 2023 tiene como principal incógnita a cuánto ascenderá la demanda de los inversores. Y la segunda es qué tasa de interés reclamarán para comprar más títulos en moneda local, en un escenario dominado por una visión más negativa hacia la Argentina de los inversores y para colmo con una nueva suba del dólar en el arranque de la semana.

Uno de los bonos que se emite será al 2020 y tendrá una especie de cláusula gatillo a favor de los compradores. Esto se debe a que pagará el valor más alto que surja entre una tasa fija de 1,6% mensual y CER más 4%. De esta forma, si la tasa que ajusta por inflación supera a la fija se terminará imponiendo esa modalidad de pago. El título a cinco años (Boncer 2023) ya sale direcamente a CER más 4%.

En la última colocación de bonos en pesos, el 7 de febrero último, el Tesoro consiguió captar $ 70.400 millones. El resultado fue positivo, equivalente a 3.600 millones de dólares, sobre todo que se realizó en medio de la suba de la tasa de interés en los bonos norteamericanos y la caída de Wall Street.

Ahora el panorama no es mucho mejor. Si bien las acciones americanas recuperaron bastante, la tasa de interés a diez años en Estados Unidos cerró ayer a 2,91%, otra vez cerca de sus máximos anuales luego del discurso brindado por el nuevo titular de la FED, Jerome Powell.

Pero tampoco ayuda la situación de los activos locales. Los bonos argentinos en dólares vienen muy flojos y el riesgo país subió nuevamente hasta niveles cercanos a los 400 puntos básicos. Es uno de los peores comportamientos entre los mercados emergentes.

El dólar venía estable luego de la intervención de hace un par de semanas del propio Tesoro, que salió a vender a través del Banco Nación para fijarle un techo. Sin embargo, la suba del lunes generó algo de desconcierto y podría afectar la licitación de hoy, al haber aumentado la volatilidad. Existe, sin embargo, otra lectura posible: con un dólar más alto es posible que se atraiga a más inversores extranjeros que cambian de dólares a pesos, es decir hay más ganancia para aprovechar el "carry trade" con un dólar de $ 20,20 (mayorista) que a $ 19,95 la semana pasada.

Por eso, será interesante cuánto consiga el Tesoro en esta emisión, pero también cuántos inversores participaron cambiando de dólares a pesos para aprovechar tasas de interés altas.

Para el Gobierno es importante tener un buen resultado y poder mostrar que habiendo transcurrido sólo dos meses del año ya financió más del 50% de sus necesidades financieras del año. Esto considerando la emisión de bonos en dólares por USD 9.000 millones a principios de año más el equivalente a otros USD 3.600 millones en la colocación de deuda en pesos del 7 de febrero último.

Una señal preocupante se dio en la última licitación de Letras del Tesoro (plazos más cortos) en dólares. El Gobierno salía a buscar USD 700 millones y a las ofertas no les sobró nada, apenas superar los USD 850 millones. Fue el menor ratio entre demanda del mercado y la oferta del Gobierno desde que se colocan estos títulos hace más de un año y medio. Y encendió luces amarillas porque podría estar afectado un instrumento que al Tesoro le sirvió y mucho para conseguir financiamiento sin necesidad de reurrir tanto a Wall Street.

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