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Los ríos muertos del mundo demandan millones de pesos para ser recuperados. Tener conciencia y mantenerlos con vida es la inversión más barata y lleva aparejado el compromiso de varios actores: El Estado debe realizar las obras para que no haya vuelcos contaminantes, los industriales deben tratar sus residuos, los desarrolladores privados tener en cuenta los temas ambientales y el ciudadano colaborar para no contaminar.

El crecimiento demográfico acelerado de la provincia de Neuquén en las últimas décadas –22 nuevas familias por día– y la falta de obras a tiempo generó la necesidad de profundizar la planificación urbana y avanzar en infraestructura de saneamiento, sobre todo en la zona de la Confluencia.

Desde hace unos años se pusieron en marcha obras como la colectora central máxima, el colector cloacal del oeste II y la ampliación en cinco módulos de la planta Tronador. En esta última, los trabajos de obra finalizaron en abril del año pasado: actualmente cuenta con 12 módulos operativos y una capacidad instalada para servir a 360.000 habitantes.

“Hicimos un muestreo de los lugares donde están las plantas y todo mejoró. Tenemos que mirar hacia adelante. A la planta Tronador le costó mucho entrar en régimen pero hay una mejora en los ríos. Estamos en marcha y en poco tiempo vamos a tener la principal ciudad con el 100% de los líquidos tratados. Eso no pasa en casi ninguna ciudad del país”, dijo el subsecretario de Recursos Hídricos, Horacio Carvalho.

En el norte de la ciudad se encuentran ubicadas las plantas denominadas Parque Industrial Neuquén (PIN) y Bardas Norte. En estas dos instalaciones, según datos oficiales, se realizaron mejoras en los sistemas de desinfección que complementan los existentes módulos de UV con sistemas de dosificación de cloro.

Otra obra que está terminada, es la colectora central máxima. El fin principal fue mejorar la capacidad de transporte de los efluentes cloacales desde el sector centro-este hacia la planta Tronador.

Cuenta con cañerías que oscilan entre los 315 y los 700 milímetros de diámetro, que recorren 5 kilómetros hasta la planta de tratamiento. La colectora, finalizada en enero de 2017, beneficia en forma directa a 150.000 vecinos.

El mayor crecimiento poblacional de la capital neuquina se concentra en el Oeste. Para el sector se planificó una colectora que se sumará a las cinco existentes.

Esta es una de las obras que actualmente se lleva adelante en materia de saneamiento, con un periodo de diseño de 40 años que beneficiará a 22.000 usuarios. “Va a hacer que no haya más desbordes, porque estos van a un pluvial y de ahí al río. Son obras de mucha plata y siempre se necesita financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo o de Nación”, comentó Carvalho.

Como se dijo, el arroyo Durán atraviesa la ciudad desde el extremo Oeste desemboca en uno de los brazos del río Limay y sirve de desagote natural del agua de lluvias, pero a lo largo de su curso, se detectan numerosas conexiones cloacales domiciliarias clandestinas.

En este sentido, en marzo, el gobierno provincial a través de la subsecretaría de Recursos Hídricos, inició las obras para ejecutar la primera etapa de reactivación y saneamiento del arroyo.

“Los drenajes municipales y los pluviales de la ciudad son un problema. Muchos están conectados a las cloacas y cuando llueve las cloacas desbordan. Es evidente que ingresa mucha agua de los pluviales a las cloacas. Eso lo deben trabajar desde la Municipalidad y aunque algo se está haciendo, deben tener un plan maestro”, contó el subsecretario.

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